¡Pastelillos de Semillas!
¿Existe algo más intrínsecamente Hobbit que los pastelillos de semillas? Sabrosos pastelillos para la hora del té que tentarían al más pintado.
Fue el primer taller de cocina online de la Comisión de Gastronomía y Ciencias Culinarias de la STE y también se publicó en la revista Estel.
¡Pastelillos de semillas! Durante años me pregunté qué llevarían. Suena tan bien que tiene que ser algo delicioso, pero ¿sería un panecillo salado con semillas amapola? ¿un hojaldrito cubierto de pipas de girasol o calabaza? ¿un hamantaschen judío? ¿sería otra cosa?
Por casualidad encontré la receta en un libro del año de la polca (2) escrito por la señora María Mestayer de Echagüe, también conocida como Marquesa de Parabere, y reconozco que me decepcionó un poco. El seed cake, pese a lo que su eufónica traducción podría hacer pensar, es un bizcocho estilo pound cake muy sencillo. Tenía una pinta aburridísima. Apenas tiene cuatro ingredientes, incluyendo las semillas de alcaravea que le dan nombre.
¿La alcaraqué? La alcaravea (carum carvi) es una planta de la familia de las umbelíferas, como el anís, el hinojo o el comino. Su aroma recuerda un poco al anís y crece silvestre en casi toda Europa, aunque en nuestro país sólo se da en algunas zonas montañosas. Dicen que tiene propiedades carminativas, antisépticas, digestivas y aperitivas y que ayuda a combatir la halitosis. Tiene un sabor penetrante, un poco picante, que es muy apreciado para aromatizar quesos, carnes, chucrut o licores como el Kümmel. Y los británicos lo usan en esta receta desde hace siglos. Literalmente hace siglos: una de las primeras referencias escritas aparece en un libro de cocina del año 1651 (3) y fue muy popular en la era Victoriana, apareciendo en todo tipo de recetarios como el famosísimo de Mrs. Beeton (4) y en novelas como “Jane Eyre” (5). Se dice que el bizcocho de semillas provenía de una receta tradicional de galletas que se elaboraban para festejar el fin de las primeras siegas de primavera.
Con este contexto histórico es muy comprensible que fuese uno de los alimentos típicamente ingleses que se cuelan en el menú de “El Hobbit”. Un bocadito sencillo, fácil de hacer y que está sorprendentemente rico. Porque no es un bizcocho seco y sosainas. La alcaravea le da un sabor muy sutil y las proporciones de huevo, azúcar y grasa, y su forma de preparación, hacen que quede jugoso.
Para la receta que doy a continuación me baso en las recetas de Isabella Beeton, Natasha Illingworth (6) y Nigel Slater (7).
Como veréis, las cantidades de los ingredientes principales son las mismas. Originalmente se elaboraban con una libra (algo menos de 500 gramos) de cada ingrediente básico. En castellano se suelen conocer como “de cuatro cuartos” y es el primo hermano de ese gran clásico que es “el bizcocho que hace tu madre con vasitos de yogur como medida”.
LA RECETA
Ingredientes:
·
170 grs de azúcar moreno
·
170 grs de mantequilla ablandada (dejada fuera de la nevera hasta que esté
blandita)
·
3 huevos grandes, a temperatura ambiente
·
½ cucharadita de esencia de vainilla
·
170 grs de harina de repostería (se puede usar un poco de harina integral
para darle un aspecto más rústico)
·
Medio sobre de levadura química o impulsor
·
4 cucharadas soperas de leche
·
2 cucharaditas de semillas de alcaravea enteras
·
2 cucharaditas de semillas de alcaravea molidas
·
100 grs de azúcar glas extra fino
·
El zumo y la ralladura de un limón
Precalentar el horno a 190º (170º sin tiene
ventilación forzada). Forrar un molde de plum cake con papel de hornear o 12
moldes de magdalena con sus cápsulas de papel.
Batir la mantequilla con el azúcar hasta que se
convierta en una crema espumosa. Añadir uno a uno los huevos y, una vez bien
incorporados, añadir la leche, las semillas de alcaravea y la vainilla. Un
pellizco de sal en esta fase potenciará los sabores. También se puede sustituir
la leche por la misma cantidad de licor de naranja (Grand Marnier, Triple Sec,
Cointreau) u otro licor dulce que os guste (Licor 43, limoncello, incluso vino
dulce).
Incorporar con cuidado la harina con medio sobre de
levadura. En este punto hay que tener cuidado y no batir de más la masa.
Con la ayuda de una espátula, volcar la masa en el
molde preparado y hornear durante una hora o hasta que, si pinchamos en la zona
central, un palillo salga limpio. Sacamos del del horno, lo desmoldamos con
cuidado y lo dejamos reposar idealmente sobre una rejilla hasta que esté frío.
Para hacerle un glaseado sencillo: mezclaremos el
azúcar glas con la ralladura de limón (siempre en un bol de cristal o loza, no
uséis metal) e iremos incorporando el
zumo de limón poco a poco hasta conseguir una pasta fluida. Verteremos el
glaseado sobre el bizcocho cuando esté frío.
El seed cake se conserva bastante bien, sobre todo si
lo guardáis en un recipiente tipo hermético.
Fuentes:
(1)
“El Hobbit”, JRR Tolkien, ed. Minotauro, 1982
(2)
“La Cocina Completa”, María Mestayer de Echagüe, “Marquesa de Parabere”,
1933, Ed. Espasa Calpe.
(3) A.W. “A book of cookrye Very necessary for all such as delight therin.
Gathered by A.W.” Ed. Edward Allde, 1591
(4) “Mrs Beeton’s Book of Househould Management”, Isabella Beeton, Ed. S.O.
Beeton, 1861
(5) “Jane Eyre”, Charlotte Brontë , “Currer Bell”, Ed. Smith, Elder & Co,
1847
(6) Caraway Seed Cake, Natasha Illingworth, BBC Good Food online magazine, 2018
(7) Nigel Slater’s Classic Seed Cake Recipe, Nigel Slater, The Observer
magazine, 2010

Comentarios
Publicar un comentario